El Adviento o las cuatro semanas más frías y cálidas del año

VERSIÓ EN CATALÀ

Seis y media de la mañana. Aún negra noche. Abro un poco las ventanas y enciendo la luz más discreta. Digo los nombres de mis hijos lo más cariñosamente posible. “Es hora de levantarse…”, digo con un hilo de voz. Ni un movimiento debajo de las sábanas. Levanto del todo las ventanas. Enciendo la luz principal. “Vamos chicos, que se hace tarde”, digo con el tono de voz un poco más decidido. Nada. Me acerco a una de las camas y comienzo a dar besos dulces a esas mejillas calentitas y suaves. Ni así. Siguen durmiendo hasta que un “¡Chicos, ya está bien, llegaréis tarde!”, con la voz más enérgica posible, los saca definitivamente los brazos de Morfeo. Así es la rutina de despertar a mis hijos de lunes a viernes, que no debe distar mucho de la que se vive en un montón de casas en todo el mundo. Pero hay una época del año en que un “¿Ya nos podemos levantar, mamá?” antes de que yo haya entrado en la habitación me indica que ya están despiertos. “Sí”, respondo yo. Y ya no hace falta decir nada más. Se visten y bajan como flechas al comedor. Y es que los espera la actividad más emocionante del día: abrir la ventanilla del calendario de Adviento del día correspondiente.

El origen de este calendario se remonta al 1839. Los alumnos de la escuela del pastor protestante Johann Hinrich Wichern le preguntaban cada día si ya había llegado la Navidad. Para ayudarles, Wichern ideó un anillo de madera con diecinueve velas rojas y pequeñas y cuatro blancas y grandes. Las rojas correspondían a los días laborables y las blancas, a los domingos, y se iban encendiendo a medida que pasaban los días. La corona quedaba así establecida como calendario de Adviento. Desde entonces, se ha extendido por todo el mundo, pero yo diría que Alemania sigue siendo el lugar donde es más popular. Los calendarios tradicionales son los 24 saquitos de tela donde se pone algún pequeño regalo, pero hay de todos tipos: con chocolates, caramelos, oraciones, reflexiones, juguetes, figuritas de Playmobil … La marca reina de la mercadotecnia y los juegos de construcción no podía dejar escapar esta oportunidad de hacer crecer aún más el negocio, y este año, para desesperación de los padres y joya de los pequeños, hay tres calendarios de Lego a elegir: de piezas clásicas, de Star Wars y de Harry Potter.

Endevineu quin tipus de calendari de Lego tenen els meus fills aquest any? Foto: E.R.
¿Adivináis qué tipo de calendario de Adviento tienen mis hijos este año? Foto: Eva Romero
Una petita selecció de calendaris d'Advent de xocolata, als grans magatzems Galeria Kaufhof. Foto: E.R.
Parte de la selección de calendarios de Adviento de Navidad de unos grandes almacenes. Foto: E.R.

El calendario de Adviento tampoco falta el Weihnachstmartk (Mercado de Navidad) o, más bien, en el Christkindlmarkt (el mercado del Niño Jesús), que es como se denomina en Baviera. Según la tradición, es él quien trae los regalos el 24 de diciembre. Y es él (de hecho, ella, ya que es una chica joven quien lo interpreta) quien en Ingolstadt, cada día a las cinco de la tarde, abre una de las ventanas de madera que esconde un dibujo hecho por un pequeño artista de la ciudad, que recibe un regalo. Y entramos así en el segundo gran tema del Adviento en Alemania: los mercados de Navidad. Su origen se remonta al 1.310 en Munich o al 1.434 en Dresde, según las fuentes. Era un espacio para adquirir los productos necesarios para pasar el invierno, como carne ahumada o ropa de invierno. Hoy en día estos mercados van más allá de un montón (o un puñadito, según el tamaño) de puestecitos donde se venden artesanías y objetos navideños. Pescado ahumado, sopas, Käsespätzle (pasta fresca con queso fundido y cebolla frita), salchichas (claro), almendras garrapiñadas, castañas calientes, algodón de azúcar, Lebkuchen (una galleta de especias que puede ir recubierta de diferentes tipos de chocolate, típica de Nuremberg)… Las paradas de comida y de bebidas (especialmente de vino caliente o Glühwein y su versión infantil, el Kinderpunsch) lo convierten, durante cuatro semanas, en el centro neurálgico de la ciudad. Es el lugar ideal para ir a comer en la pausa del trabajo o a la salida del instituto, para tomar algo con los compañeros después de la jornada laboral o antes de salir de fiesta con los amigos, para ir con los niños después de la escuela y con toda la familia los fines de semana.

El mercat de Nadal d'Ingolstadt, un dissabte al matí. Foto: E.R.
El mercado de Navidad de Ingolstadt, un sábado al mediodía. Foto: E.R.

Los mercados suelen ofrecer además alguna otra actividad, como pequeños conciertos de música de viento, villancicos o espectáculos infantiles, entre otros. Los mercados son especialmente atractivos por la noche, cuando las luces y las velas lo convierten en un espacio entrañable y cálido, a pesar del frío. Unos buenos calcetines y unos buenos zapatos son obligatorios para no tener que estar haciendo el flamenco mientras se visita.

Concert de nadales al mercat de Nadal de Birkenheide. Foto: E.R.
Concierto de villancicos de los Scheer Bläser en el mercado de Navidad de Birkenheide. Foto: E.R.

Si la ciudad es grande, como Munich, podemos encontrar tantos mercados como barrios hay, aparte de unos cuantos en el centro. Además, en el Wiese, el prado donde se instala la Oktoberfest, podemos disfrutar de Toolwood, que aparte de actividades infantiles y puestos dentro y fuera de las carpas, ofrece espectáculos de mucha calidad. Si se trata de un pueblo, por muy pequeño que sea, el mercado tampoco falta. Seguramente no estará abierto todos los días pero sí durante uno o varios fines de semana. Destaca especialmente el de Nuremberg, el mayor y más conocido de Baviera, y uno de los más antiguos. La plaza del mercado, con sus casi 200 paradas, atrajo el año pasado 2,3 millones de visitantes, que también pudieron disfrutar del mercado para niños (con antiguas atracciones de feria y talleres infantiles) y el mercado de las ciudades hermanadas.

Aquests porta espelmes de mercat de Nuremberg em van robar el cor. Foto: E.R.
Estos portavelas del mercado de Nuremberg m robaron el corazón. Foto: E.R.

Otro muy bonito cerca de Ingolstadt es el del restaurante Birkenheide, en Geisenfeld. Los puestos se distribuyen alrededor de un lago, y la decoración y la selección de artesanos están especialmente cuidados.

Les llums al mercat de Birkenheide comencen a encendre's en caure la nit. Foto: E.R.
Las luces en el mercado de Birkenheide comienzan a encenderse al caer la luz. Foto: E.R.

En los mercados de Navidad no faltan los objetos para decorar la casa con motivos navideños. Que es el gran tercer tema del Adviento. Cuando acaba de pasar el 1 de noviembre y las tiendas han guardado los disfraces de Halloween, llega la invasión navideña. En las casas alemanas no puede faltar el árbol, ya que es donde aparecerán los regalos, así que hay que decorarlo. Antiguamente se hacía con velas de cera, lo que había provocado no pocos incendios. Actualmente son sustituidas, casi totalmente, por todo tipo de adornos, con bastante buen gusto, en mi opinión: bolas, estrellas, angelitos, arbolitos, regalitos y campanas de madera, cerámica, metal, tela o papel. Pero la decoración va más allá del árbol: centros de mesa, coronas y estrellas para las puertas y velas que se reparten por las ventanas y toda la casa. Nuestros habituales pesebres no suelen formar parte de la decoración de los hogares, sino de las iglesias, de algunas escuelas y de algunos espacios públicos.

Porta espelmes i boles de Nadal de metall, a una de les parades del Birkenheide. Foto: E.R.
Portavelas y bolas de Navidad de metal, en uno de los puestos del Birkenheide. Foto: E.R.
A la botiga de jardineria Dehner també es pot trobar tota mena de decoració nadalenca. Foto: E.R.
La rienda de jardinería Dehner también ofrece decoraciones de Navidad. Foto: E.R.

Como se ve, los alemanes son muy de su casa. Deben pasar dentro muchas horas, ya que es lo que la climatología recomienda, así que las largas y negras tardes de diciembre son el momento perfecto para hacer la cuarta y última gran actividad de Adviento: cocinar las Plätzchen. La harina, los huevos y la mantequilla son los ingredientes básicos de estas galletas navideñas, pero hay muchos más que se van añadiendo para ir creando las mil y una variedades que existen: con vainilla, con chocolate, con mazapán, con canela, con licor, con oblea, con frutos secos… Si a esto le añadimos que hay una gran cantidad de moldes, el resultado es que la diversidad de Plätzchen tiende al infinito. Nosotros degustamos una excelente selección cada año, gracias a las manos, la experiencia y la generosidad de nuestra vecina Erika.

A punt per degustar la primera bosseta de Plätzchen, obsequi de la nostra veïna Erika. Foto: E.R.
A punto de degustar la primera bolsita de Plätzchen, obsequio de nuestra vecina Erika. Foto: E.R.

Por cierto, si no se puede visitar Baviera durante el mes anterior a Navidad, porque no alcanza el presupuesto, porque no se pueden tomar vacaciones o porque, ¡qué caray!, hace mucho frío, no hay que desesperarse. Para imbuirse del espíritu navideño en cualquier otra época del año, se puede visitar Käthe Wohlfahrt, una tienda espectacular dedicada casi íntegramente a la decoración navideña. La tienda original, con su árbol de 5 metros de alto, se encuentra en el pueblo medieval de Rothemburg ob der Tauber. Tienen filiales en Nüremberg y en Bamberg, entre otras ciudades alemanas y europeas, y desde mediados del mes de noviembre, incluso una en el barrio gótico de Barcelona. Así que lo tenéis fácil. No obstante, las galletas de Erika, desgraciadamente, os las tendréis que imaginar.

P.D.1: el Adviento en Alemania también tiene otros ingredientes clásicos que no faltan en nuestras tierras, como las casi ineludibles cenas de empresa, las fiestas de la escuela y el consumismo feroz. Pero para hablar de eso no hacía falta que hacer un post, porque todos lo conocemos bien (y/o lo sufrimos).

P.D.2: estimados/as lectores/as que vivís en Alemania, animaos a completar el post con vuestros comentarios y aquellas tradiciones que me haya dejado por descuido y desconocimiento, que seguro que son unas cuantas. Vielen Dank.

Links

Lista de los mercados de navidad de Munich, elaborada por el blog “Muniqueando” (en español)

El mercado y festival de invierno de Munich Toolwood (en alemán y en inglés)

Christkindlmarkt de Ingolstadt (en alemán)

Christkindlmarkt de Nuremberg (en alemán y en inglés)

Weihnachtsmarkt del restaurante Birkenheide

Cinco recetas de Plätzchen del blog “Crónicas germánicas” (en alemán y en español)

15000 recetas de Plätzchen (en alemán)

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